
¿Necesitas un Amigo Vitamina? Conoce Como el Sol Puede Serlo.
Piensa en esa persona que, con el simple hecho de saber que vas a estar con ella, te saca una sonrisa. ¿Ya la tienes en mente? Según el libro «Encuentra tu persona vitamina» de la Psiquiatra Marián Rojas Estapé, describe a esas personas como “Personas Vitamina”, ¿Por qué? Porque tienen un impacto profundamente positivo en tu vida emocional, mental y física. Y es que, como dice Marián Rojas, este tipo de relaciones influyen directamente en nuestra salud física, ya que ayudan a reducir el estrés y mejoran el funcionamiento del sistema inmune. ¡Todo un combo de bienestar! Ahora bien, ¿qué pensarías si te digo que no solo las personas pueden ser «amistades vitamina»?
Imagina la siguiente situación, es un día frio de invierno, estas mirando desde la ventada de tu casa, y es uno de esos días grises, donde está todo nublado, ese día te apetecía salir y pasear, pero sientes la sensación de que poco a poco las ganas se van apagando… Justo en ese momento, entre las nubes, un rayito de sol se cuela, acariciando tu cara. Y como si de magia se tratase, vuelves a tener unas ganas inmensas de salir y pasear con tu amigo vitamina: El Sol.
¿Como Alimenta el Sol a Tu Cuerpo?
Aunque suena un poco raro, sí, el sol alimenta a tu cuerpo, pero no lo hace por la boca, más bien lo hace por la piel. ¿Qué ocurre con la luz solar que nos ilumina la piel y nos hace estar más morenos? ¡Y en ocasiones más rojos!

Los rayos ultravioletas tipo B (UVB) interactúan con una molécula derivada del colesterol en tu piel, transformándola en Vitamina D3 (o colecalciferol, si te pones técnico). Esa vitamina viaja por la sangre, pasa por el hígado, y termina en los riñones donde se convierte en la forma activa: la Vitamina D, o más formalmente, el calcitriol. ¿Qué hace el calcitriol, igual te preguntas? Bueno, resulta que tiene poderes bastante impresionantes
- Salud ósea y dental: El calcitriol facilita la absorción de calcio y fósforo en el intestino, estos dos minerales son esenciales para fortalecer tus huesos y prevenir enfermedades como la Osteoporosis.
- Función muscular: Te da un empujón en la fuerza muscular y la coordinación, haciendo que tus músculos se sientan más vivos (¡y menos débiles!).
- Sistema inmunológico: El calcitriol modula la inflamación, ayudando a tu cuerpo a defenderse mejor contra infecciones (y también a reducir el riesgo de enfermedades autoinmunes).
- Metabolismo celular: Participa del proceso de diferenciación celular, un proceso importante para prevenir el crecimiento anormal de células, como las cancerosas.
Y lo mejor de todo: no solo mejora tu salud física, también te ayuda a regular tu estado de ánimo, tu metabolismo y la salud cardiovascular. ¡No está nada mal para un simple rayito de sol! ¿No és impresionante lo que puede hacer tu amigo vitamina apesar de encontrarse a 149,6 millones de kilómetros de ti?
¿Cómo Alimenta el Sol a Tu Mente?
¿Hasta ahora el sol solo te había ayudado a ponerte moreno? Pues prepárate para descubrir cómo también puede iluminar tu mente. Al igual que con la piel, el sol no te alimenta por la boca, sino por los ojos. Y ahí es donde empieza la magia:
1) Regula tu reloj interno.
La luz solar influye en tus ritmos circadianos, ayudando a tu cuerpo a saber cuándo dormir y cuándo despertarse. La luz natural, captada por nuestra retina, envía señales a nuestro cerebro y sincroniza los ritmos circadianos con el ciclo día-noche. Si tienes problemas para conciliar el sueño, una buena dosis de luz solar por la mañana puede ser justo lo que necesitas.
2) Producción de serotonina.
El sol estimula la producción de serotonina, un neurotransmisor que controla el estado de ánimo, la felicidad y, sobre todo, la calma. De ahí esa sensación de bienestar cuando te da un rayo de sol en la cara. ¡El sol no solo te da energía, también te pone de buen humor!
Por estas razones, el sol es considerado por muchos médicos como un “antidepresivo natural”. Pero ojo, no estamos hablando de magia, solo de ciencia pura. El sol no va a solucionar todos tus problemas (¡quisiéramos!), pero sí puede ser un gran aliado para mantener tu mente y cuerpo en equilibrio.
El Lado Oscuro del Sol: ¿Cómo Protegerte?
El sol es un buen amigo, pero uno que puede ser peligroso si no lo tratamos con respeto. Aquí van algunas recomendaciones prácticas:
• Tiempo adecuado: 15-20 minutos de exposición diaria suelen ser suficientes y recomendados para obtener beneficios sin riesgos.
• Protección solar: Usa protector SPF 30 o más y aplícalo 30 minutos antes de salir. Repite cada dos horas si estás al aire libre.
• Accesorios esenciales: Sombreros, gafas de sol y ropa ligera pero protectora son aliados clave.
Por ejemplo, imagina que tu piel es como una planta. Necesita sol para crecer, pero si la dejas todo el día bajo el sol abrasador, acabará quemada. Así que, con moderación, el sol es tu aliado; pero con exceso, puede ser tu enemigo.
¿Lo Sabías?
En países con menos exposición al sol o menos horas de luz solar a lo largo del año, los trastornos mentales como el Trastorno Afectivo Estacional (SAD) son más comunes. Esto también afecta a las personas de países más tropicales que se mudan a regiones con inviernos más largos y oscuros. Aunque el frío puede influir en el estado de ánimo de manera indirecta (por ejemplo, limitando actividades al aire libre), el factor más importante es la falta de luz solar.
Por ejemplo en regiones con inviernos oscuros (Escandinavia), la depresión estacional es más prevalente, incluso en personas acostumbradas al frío. Por otro lado, en lugares con sol abundante, la depresión estacional es rara, y los problemas del estado de ánimo relacionados con la luz son casi inexistentes. Los estudios incluso demuestran que las personas que se mudan de estos países a lugares tienen más riesgos de desarrollar SAD, al menos durante los primeros años de adaptación.


Conectando con la Naturaleza: Más Allá de los Beneficios Físicos.
Tomar el sol no solo es cuestión de producir vitamina D o serotonina. Es una forma de conectar con algo más grande: la naturaleza. Esa pausa de 10 minutos al aire libre puede convertirse en un momento de mindfulness, un respiro del ajetreo diario y una oportunidad para apreciar la simplicidad de la vida. ¿Porque no pruebas lo siguiente? Sal un rato al aire libre, cierra los ojos, siente el calor en tu piel, escucha los sonidos a tu alrededor. Intenta coger la costumbre todas las semanas de tener tus minutitos de desconexión, fijate que tan diferente te sientes después.
El sol puede ser ese “amigo vitamina” que ilumina tu cuerpo, tu mente y tu espíritu. Hazle un lugar en tu rutina diaria, pero con respeto y conciencia. Porque, al final, los pequeños cambios—como disfrutar del sol con moderación—pueden transformar tu vida poco a poco.
