
Las Calorías. ¿Son las Verdaderas Protagonistas de una Dieta Equilibrada?
Muchas son las personas que se pasan el día sacando la calculadora cada vez que se llevan algo a la boca, y es qué, al observar un plato de comida solo ven números. En ocasiones contar calorías es efectivo, y suele dar resultados, eso se debe principalmente a que nos sentimos «observados», de manera inconsciente por nosotros mismos. Aunque ese control sobre lo que nos llevamos a la boca suele tener «beneficios», ni siempre son reales, ya que nos puede llevar a olvidar que comer, no es solo una necesidad, sino también un placer.
Contar calorías puede ser efectivo, sobre todo en casos concretos, pero ¿Te has preguntado si realmente es necesario que pongas tu foco en contar calorías? La ciencia nos está diciendo que no hace falta vivir como si estuviéramos en una suma constante, que se reinicia cada mañana.
Por eso, antes de preguntarte ¿Cuánta cantidad de comida debería comer?, sería más interesante que te preguntases ¿Que tipo de comida debería comer? Una vez encuentres la respuesta a la segunda pregunta, quizás no sea necesario que acudas a una calculadora a responder la primera pregunta y sea tu propio cuerpo quien te responda.
Por lo tanto, haz un cambio más sencillo (y sabroso): basa tu alimentación en comida real. Sí, esa que te observa directamente a los ojos sin esconderse detrás de un llamativo embalaje. En esté artículo, te explico por qué esto es más importante que contar calorías y cómo puedes adoptar este estilo de vida.
¿Qué es la «Comida Real» y Por Qué Deberías conocerla?
Siendo realistas, comer comida real no es ni una moda ni una dieta milagrosa, es más bien, volver a nuestros orígenes. Cuando hablamos de «comida real», nos referimos a alimentos naturales, que son frescos y mínimamente procesados y, evidentemente, sin ingredientes que suenan a experimento de laboratorio. Es la diferencia entre una manzana, que crece en un simple árbol, y un «snack de manzana con sabor a frutas mediterráneas», que vete a saber de qué laboratorio ha salido. Si tienes que hacer un doctorado para entender la etiqueta, ¡mejor déjalo en el estante!
La comida real es aquella que ha sido manipulada lo menos posible antes de entrar en tu boca (eso no quiere decir que tengas que comerte la comida cruda, a no ser que seas de los que le gusta «vuelta y vuelta»). Las verduras, frutas, legumbres, ciertos tipos de carne, pescados, granos integrales, frutos secos y semillas, todos alimentos que reconoces a simple vista, son comida real, están llenos de nutrientes y no necesitan carta de presentación.
Lo Que Nos Dice la Ciencia Sobre la Comida Real.
Podríamos entrar a valorar los beneficios de cada uno de los distintos tipos de alimentos que engloban la comida real, respaldados por miles de estudios, pero en eso ya nos adentraremos en futuros artículos. Hoy veremos cómo el tipo de comida que consumimos es más importante que la cantidad de calorías que nos aportan.
Por un lado, un estudio realizado en 2007, evaluó los efectos de dos tipos de dietas, una basada en alimentos naturales y mínimamente procesados (Dieta A) frente a una basada en alimentos procesados y refinados (Dieta B). Aunque en ambas dietas el consumo de carbohidratos, grasas y proteínas eran diferentes, la cantidad de calorías eran las mismas. ¿Cual fue el resultado? Los participantes que consumieron la Dieta A experimentaron una mayor sensación de saciedad, mayores niveles de hormonas de saciedad (leptina) y menos hambre respecto a aquellos con la Dieta B. Además, también mostraron un mayor gasto energético en reposo y una mejor respuesta de insulina y glucosa en sangre.
Por otro lado, otro estudio realizado en el Instituto Nacional de Salud de EE.UU. por el doctor Kevin D. Hall, incluyó dos grupos de participantes, cada grupo siguió un tipo de dieta durante dos semanas, un grupo una basada en alimentos naturales y mínimamente procesados (Dieta A) y otro grupo una basada en alimentos ultraprocesados (Dieta B). A las dos semanas cada grupo cambió de dieta y empezó a consumir la otra dieta. ¿Cual fue el resultado? Aunque los platos de las dietas contenían las mismas calorías y macronutrientes (carbohidratos, azúcares, grasas, proteínas y fibra). Los participantes, cuando consumieron la Dieta B tendieron a consumir más calorías (aprox. 500 kcal al día) y ganaron peso.
Beneficios Más Allá de los Números en la Comida Real.
¡Menos calorías, pero más energía!
Los alimentos procesados suelen estar llenos de azúcares y grasas trans que, a largo plazo, te drenan la energía. Al contrario, los alimentos frescos ayudan a tu organismo a mantener los niveles de energía más estables a lo largo del día.
!Come mejor, dijiere mejor!
Los alimentos naturales son ricos en fibra y nutrientes reales, y son más fáciles de procesar para tu cuerpo. La comida real ayuda a tu sistema digestivo a funcionar como debe, sin tanto esfuerzo.
¡Cuida tu comida, cuida tu cerebro!
Sí, lo que comes también afecta a tu cerebro. Investigaciones sugieren que una dieta rica en vegetales, frutas y grasas saludables, está ligada a una mejor salud mental y emocional. Si te sientes desanimado, empieza por comer más salmón y espinacas, puedes ser más efectivo de lo que creés.
Pero ¿Cómo empezar a comer más comida real?
Es verdad que los altos contenidos en azúcares y grasas trans de los alimentos ultraprocesados, los hacen en muchas ocasiones «irresistibles» al paladar, eso se debe a que están relacionados con un aumento de los niveles de dopamina (neurotransmisor del placer).
Por ello, empezar a comer comida real requiere un esfuerzo, aquí te vamos a dar unos consejos que te van a ayudar:
- El cambio empieza en tu interior: Si esté artículo no te ha convencido o motivado a cambiar tu dieta ¡investiga más!, no esperes a que un problema de Salud grave te obligué a hacer cambios. Un dicho bien conocido en España dice: «Más vale prevenir, que curar».
- Declárate en huelga: Si cuando vas al supermercado no compras alimentos ultraprocesados o limitas al máximo su comprá, cuando estés en casa y te entren ganas de un atracón, será de almendras o nueces y no de papás fritas. No te puedes comer, lo que no tienes.
- Leer no mata: Revisa en las etiquetas la lista de los ingredientes de los productos que compras, sobre todo los que más utilizas: menos es más. Si haces este ejercicio, te aseguro que te sorprenderás de la cantidad de aditivos malísimos que tiene la mayoría de los productos de ciertos supermercados.
- Sigamos el ejemplo de nuestras abuelas: Cocinar tu propia comida te da un control total sobre los ingredientes que pones, además ¡te hace estar más activo! Utilizar especias es una manera muy eficaz de competir con los sabores de la comida procesada.
Recapitulando: Comida Real, Salud Real.
Contar calorías es efectivo, sobre todo para controlar tu peso, pero no será efectivo para tu Salud si donde pones los límites es en tu calculadora y no en tu despensa. Las calorías son importantes, y te explicaremos en futuros artículos como contar calorías de manera efectiva, mientras tanto centra tu foco en comerte la comida tal como la conocemos: fresca, natural y sin procesar.
